Oración al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

de Santa Teresa D’Avila

 

Oh, Espíritu Santo, eres tú quien une mi alma a Dios:
Muévelo con deseos ardientes y encenderlo con fuego de tu amor.
Qué bueno eres para mí, o el Espíritu Santo de Dios:
sea por siempre alabado y bendecido por el gran amor que derramas sobre mí!
Mi Dios y mi Creador
¿es posible que haya alguien que no te quiere?
¡Durante mucho tiempo no te amé!
Perdóname, Señor.
Oh, Espíritu Santo, concede mi alma
para ser todo de Dios y servirle sin ningún interés personal,
pero sólo porque es mi padre y me quiere.

Mi Dios y mi todo,
¿hay algo más que podría querer?
Sólo tú eres suficiente para mí.

Amén.

Oración al Espíritu Santo, muy antigua

VEN, ESPÍRITU SANTO

Ven, espíritu santo, envíanos desde el cielo un rayo de tu luz.

Ven, padre de los pobres, ven, dador de regalos, ven, luz de corazones.

Edredón perfecto, dulce invitada del alma, el alivio más dulce.

En la fatiga, descansa en el calor, refugio, en lágrimas, consuelo.

Oh bendita luz, invadir dentro el corazón de tus fieles.

Sin tu fuerza nada hay en el hombre, nada sin culpa.

Lava lo sórdido baña lo seco, cura lo que sangra.

Dobla lo rígido calienta lo frio, endereza lo que se a desviado.

Dale a tus fieles que confían solo en ti tus santos dones.

Da virtud y recompensa, da muerte santa, da gozo eterno.

Amén.

 

Consagración al Espíritu Santo

 

Oh, Espíritu Santo

El amor que procede del Padre y del Hijo

Fuente inagotable de gracia y vida

Deseo consagrarme a ti,

mi pasado, mi presente, mi futuro, mis deseos,

mis elecciones, mis decisiones, mis pensamientos, mis afectos,

todo lo que me pertenece y todo lo que soy.

 

Todos los que conozco, todos los que creo que conozco, todos los que amo…

Ver  2 Oraciones a San Cipriano

y todo con lo que mi vida entrará en contacto:

pueden todos ser beneficiados por el poder de su Luz, su Calor, su Paz.

 

Tú eres el Señor y das la vida

y sin su Fuerza, nada es sin culpa.

 

Oh Espíritu del Amor Eterno

Ven a mi corazón, renuévalo

y hacerla cada vez más parecida al Corazón de María,

para que me convierta, ahora y para siempre,

Templo y tabernáculo de tu divina presencia.

 

Corona al Espíritu Santo

 

Oh Dios, ven y sálvame
El Señor viene rápidamente en mi ayuda

 

Gloria al Padre…
Como fue en el principio…

 

Ven, oh Espíritu de Sabiduría, sepáranos de las cosas de la tierra y danos amor y gusto por las cosas del cielo.
Padre Santo, en nombre de Jesús, envía tu Espíritu para renovar el mundo. ( 7 veces)

 

Ven, oh Espíritu del intelecto, ilumina nuestras mentes con la luz de la verdad eterna y enriquécelas con pensamientos santos.
Padre Santo, en nombre de Jesús, envía tu Espíritu para renovar el mundo. ( 7 veces)

 

Ven, oh Espíritu del Consejo, haznos dóciles a tus inspiraciones y guíanos en el camino de la salud.
Padre Santo, en nombre de Jesús, envía tu Espíritu para renovar el mundo. ( 7 veces)

 

Ven, oh Espíritu de Fortaleza, y danos fuerza, constancia y victoria en las batallas contra nuestros enemigos espirituales.
Padre Santo, en nombre de Jesús, envía tu Espíritu para renovar el mundo. ( 7 veces)

 

Ven, oh Espíritu de la Ciencia, sé el Maestro de nuestras almas, y ayúdanos a poner en práctica tus enseñanzas.
Padre Santo, en nombre de Jesús, envía tu Espíritu para renovar el mundo. ( 7 veces)

 

Ven, oh Espíritu de la Misericordia, ven y habita en nuestros corazones para poseer y santificar todos nuestros afectos.
Padre Santo, en nombre de Jesús, envía tu Espíritu para renovar el mundo. ( 7 veces)

 

Ven, oh Espíritu del Santo Miedo, reina sobre nuestra voluntad, y haznos siempre dispuestos a sufrir todo el mal en lugar del pecado.
Padre Santo, en nombre de Jesús, envía tu Espíritu para renovar el mundo. ( 7 veces)

Ver  Poderosa oración a San Judas Tadeo

 

Rezamos

Tu Espíritu viene, Señor, y nos transforma interiormente con sus dones:

crear en nosotros un nuevo corazón, para que podamos complacerte y conformarnos a Tu voluntad.
A través de Cristo nuestro Señor.

Amén

 

Secuencia del Espíritu Santo

 

Ven, Espíritu Santo, envíanos desde el cielo un rayo de tu luz.

 

Ven, Padre de los pobres, ven, dador de regalos, ven, luz de corazones.

 

Perfecto consolador; / dulce invitado del alma, / dulce alivio.

 

En el trabajo, el descanso, / en el calor, el refugio, / en las lágrimas, la comodidad.

 

Oh luz bendita, / invade en las profundidades / los corazones de tus fieles.

 

Sin tu fuerza, / nada está en el hombre, / nada sin culpa.

 

Lavar lo que es sórdido, / mojar lo que es seco, / curar lo que sangra.

 

Doblar lo que está rígido, / calentar lo que está helado, / hacer de drizas lo que está desviado.

 

Da a tus fieles, que sólo confían en ti, tus santos dones.

 

Da la virtud y la recompensa, / da la santa muerte, / da el gozo eterno.

 

Amén

 

Invocaciones al Espíritu Santo

 

 

Oh Espíritu Eterno, Luz, Verdad, Amor y Bondad Infinita,
que habita como la más dulce de las hostias en el alma cristiana,
lo haces apto para producir frutos de santidad,
que derivan de ti, oh siempre fructífero principio de la vida espiritual,
se llaman frutos del Espíritu Santo,
nosotros, almas estériles, te suplicamos que nos infundas esa vitalidad y fecundidad
que produce y madura tus frutos sagrados!
Amén

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la perfecta castidad maduren en nosotros. – …iluminar nuestros sentidos, infundir el amor en nuestros corazones…

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la autodominio angélico maduren en nosotros. – ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la Modestia Cristiana maduren en nosotros. – ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

Ver  Oración a San José

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la fidelidad laboriosa y constante maduren en nosotros. – ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la Dulzura celestial maduren en nosotros. – ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la santa Generosidad maduren en nosotros. – ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la verdadera y constante bondad maduren en nosotros. – ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la Benevolencia sobrenatural maduren en nosotros. – ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la Paciencia serena y generosa maduren en nosotros. – ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la Paz celestial maduren en nosotros.
– ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos del gozo santo y permanente maduren en nosotros. – ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

– Ven, oh Fuego del Paraíso, oh Aliento de la Divinidad, y deja que los frutos de la Caridad Divina maduren en nosotros.
– ilumina nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros corazones

 

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