Oración al justo juez para alejar enemigos y males peligros

La Oración al Juez Justo es nuestra oración al verdadero Juez de Justicia, Jesucristo. Quien escuchará todas nuestras oraciones si lo hacemos de todo corazón. Cristo los cuidará porque siempre nos escucha y nos protege.

Se debe orar al juez justo con verdadera fe en todo momento del día. Esta es una oración histórica que se ha transmitido durante siglos. Y, sigue siendo válido para la oración y el contacto con Dios hoy.

¿Por qué orar a un juez justo?

Orar para protegerse a sí mismo y a su familia, así como a otros seres queridos, es algo que hacen casi todos los cristianos. Esto nos ayuda a apreciar a todas las personas con las que tenemos una conexión emocional.

Una forma de llevar nuestras alabanzas al cielo y estar seguros de que la integridad de nuestro pueblo y de aquellos a quienes amamos estarán protegidos bajo el manto santo de Dios es orar a un juez justo.

Por eso hoy te vamos a decir una hermosa oración dedicada a un juez justo que podrás rezar todos los días sin ningún problema.

Oración al justo juez para alejar enemigos

¡Oh Divino y Justo Juez!,hacedor de cielo y tierra,
protector universal donde todo el bien se encierra.

Rey de Reyes sin igual,
Juez de suprema virtud que a las almas dais salud,
con vuestro infinito poder paternal

¡Oh Señor redentor mío!, Salvador del universo,
por vuestro infinito amor, defiéndeme del adverso.

Vos me guiaréis, sois mi luz, mi protector y mi gloria,
por vuestro infinito amor, defiéndeme en toda hora.
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¡Oh Señor omnipotente!,
clementísimo Jesús,
mándame una buena muerte por la que tu padeciste,
y por los tormentos que sufriste clavado en la Santa Cruz,
prepárame un Santo Padre,
igual al que convirtió a tus amados apóstoles
Santo Tomás y San Pablo;
líbranos como libraste a Santa María Magdalena
y a otras Vírgenes varias;
haz que mi vida sea buena sin ser de obras temerarias,
líbrame de cuestas y de caminos peligrosos,
de las muy crueles prisiones
y de los ríos caudalosos.

Ver  2 Oraciones a San Cipriano

Aléjame y líbrame de todos mis enemigos,
de perturbación de demonios,
de ladrones, malas lenguas y de falsos testimonios;
líbrame ¡Oh Supremo Ser!,
de caer en pecado mortal,
pues éste es el mayor mal
que en el mundo puede haber.

Haz que en mí, mis enemigos no tengan ningún poder,
sean visibles ó invisibles,
nunca me puedan vencer.

No me hayan de ver sus ojos,
ni de alcanzarme sus pies,
no me toquen con sus manos
y como eres mi Juez,
haz que no me digan blasfemias
y si quisieran herirme,
se hagan pedazos las lanzas,
que se les rompan los sables,
que se doblen los cuchillos,
armas de fuego no disparen.

A vos Señor os suplico que nadie pueda dañarme
y que ningún enemigo tenga poder sobre mí,
solamente tú mi Señor,
porque tú eres mi Juez, mi Padre, mi Redentor.

Tenedme vos escondido en esa llaga sagrada
de tu Divino Costado,
y con aquel velo Sagrado del Santísimo Sacramento,
os suplico, Padre amado,
que sea mi cuerpo cubierto,
que no sea herido ni muerto,
ni preso, ni cautivo,
ni puesto en las manos de ningún enemigo,
sean mis enemigos vencidos.

El Padre me libre,
el Hijo me guarde,
el Espíritu Santo me acompañe y por mi hablen.

Amén Jesús. +

Rezar cinco Padrenuestros, Avemaría y Gloria.

Hacer la oración y los rezos cinco días seguidos.

 

Oración al juez justo oración verdadera

Divino y Justo Juez de vivos y muertos, eterno sol de justicia, encarnado en el casto vientre de la Virgen María por la salud del linaje humano.

Justo Juez, creador del cielo y de la tierra y muerto en la cruz por mi amor.

Ver  Oración a Santa Elena

Tú, que fuiste envuelto en un sudario y puesto en un sepulcro del que al tercer día resucitaste vencedor de la muerte y del infierno.
Justo y Divino Juez, oye mis súplicas, atiende a mis ruegos, escucha mis peticiones y dales favorable despacho.

Tu voz imperiosa serenaba las tempestades, sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos como Lázaro y al hijo de la viuda de Naim.

El imperio de tu voz ponía en fuga a los demonios, haciéndoles salir de los cuerpos de los poseídos, y dio vista a los ciegos, habla a los mudos, oído a los sordos y perdón a los pecadores, como a la Magdalena y al paralítico de la piscina.

Tú te hiciste invisible a tus enemigos, a tu voz retrocedieron cayendo por tierra en el huerto los que fueron a aprisionarte y cuando expirabas en la Cruz, a tu poderoso acento se estremecieron los orbes.

Tú abriste las cárceles a Pedro y le sacaste de ellas sin ser visto por la guardia de Herodes.
Tú salvaste a Dimas y perdonaste a la adúltera. Suplícote, Justo Juez, me libres de todos mis enemigos, visibles e invisibles: la Sábana Santa en que fuiste envuelto me cubra, tu sagrada sombra me esconda, el velo que cubrió tus ojos ciegue a los que me persiguen y a los que me deseen mal, ojos tengan y no me alcancen, manos tengan y no me tienten, oídos tengan y no me oigan, lengua tengan y no me acusen y sus labios enmudezcan en los tribunales cuando intenten perjudicarme.

¡Oh, Jesucristo Justo y Divino Juez!, favoréceme en toda clase de angustias y aflicciones, lances y compromisos y haz que al invocarte y aclamar al imperio de tu poderosa y santa voz llamándote en mi auxilio, las prisiones se abran, las cadenas y los lazos se rompan, los grillos y las rejas se quiebren, los cuchillos se doblen y toda arma que sea en mi contra se embote e inutilice.

Ver  El Ángel de la Guarda Lauviah

Ni los caballos me alcancen, ni los espías me miren, ni me encuentren. Tu sangre me bañe, tu manto me cubra, tu mano me bendiga, tu poder me oculte, tu cruz me defienda y sea mi escudo en la vida y a la hora de mi muerte.

¡Oh, Justo Juez, Hijo del Eterno Padre, que con Él y con el Espíritu Santo eres un solo Dios verdadero!

¡Oh Verbo Divino hecho hombre!

Yo te suplico me cubras con el manto de la Santísima Trinidad para que libre de todos los peligros y glorifiquen tu Santo Nombre.

Amén.

Divino y Justo Juez, acompáñame en mi viaje, líbrame de todo peligro o accidente, defiéndeme de mis enemigos y socórreme en mis necesidades.

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